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Elementos filtrados por fecha: Miércoles, 02 Mayo 2018

La diabetes aumenta hasta ocho veces el riesgo de mortalidad cardiovascular en los jóvenes

Los niños, adolescentes y adultos jóvenes con diabetes presentan un riesgo hasta siete veces superior de sufrir un episodio de muerte súbita que sus homónimos sanos

     La diabetes es una enfermedad causada por la incapacidad del organismo de producir insulina –diabetes tipo 1– o de utilizar esta hormona de una forma adecuada –diabetes tipo 2–, lo que provoca que la sangre porte un exceso de glucosa que, a la larga, acaba dañando múltiples órganos de todo el cuerpo. El resultado es que los afectados –más de 422 millones de personas en todo el planeta según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)– tienen un mayor riesgo de desarrollo de numerosas enfermedades, caso muy especialmente de las cardiovasculares. De hecho, un estudio llevado a cabo por investigadores del Rigshospitalet de Copenhague (Dinamarca) muestra que los niños, adolescentes y adultos jóvenes con diabetes presentan un riesgo hasta ocho veces mayor de morir por una patología cardiovascular que la población ‘sana’ de su misma edad. Pero, ¿a qué obedece este riesgo desproporcionado? Pues a la mayor probabilidad de fallecer por un episodio de muerte súbita, hasta siete veces superior en caso de padecer diabetes.

      Como explica Jesper Svane, director de esta investigación presentada en el marco de las Sesiones Científicas 2017 de la Asociación Americana del Corazón (AHA) que se  celebraron en Los Ángeles  si bien hemos avanzado mucho para ayudar a los pacientes a controlar su diabetes tipo 1 y tipo 2, la enfermedad aún se encuentra asociada a un mayor riesgo de muerte, especialmente en la población joven

Parada cardiorrespiratoria

     Las enfermedades cardiovasculares constituyen una de las principales complicaciones de la diabetes, hasta el punto de que suponen la primera causa de deceso entre las personas afectadas por esta enfermedad metabólica. Tal es así que la monitorización de los factores de riesgo cardiovascular, si bien necesaria en el conjunto de la población, cobra una importancia capital en el caso de los pacientes diabéticos. No en vano, infinidad de estudios han demostrado que el abordaje intensivo de estos factores tiene un beneficio muy significativo sobre la mortalidad cardiovascular asociada a la diabetes.

     Para llevar a cabo el estudio, los autores analizaron los historiales médicos de todos los ciudadanos daneses que contaban con una edad entre los 1 y los 35 años en el periodo 2000-2009 y entre los 36 y los 49 años en el periodo 2007-2009. Y lo que vieron es que, del total de 14.294 muertes registradas durante estos 10 años, 669 –esto es, el 5% del total– correspondieron a pacientes diagnosticados de diabetes –471 personas con diabetes tipo 2 y 198 con diabetes tipo 1.

     Los jóvenes con diabetes tienen un riesgo elevado de mortalidad, principalmente por un incremento de la probabilidad de sufrir un episodio de muerte súbita

     Lógicamente, no todos los decesos tuvieron una causa cardiovascular, por lo que los autores revisaron los certificados de defunción y los resultados de las autopsias para establecer cuántas muertes fueron provocadas por una enfermedad cardiovascular. Y de acuerdo con los resultados, las personas con diabetes y edades entre los 1 y los 49 años tuvieron una probabilidad hasta ocho veces mayor que sus homónimos sanos de fallecer por una patología cardiovascular, caso de la insuficiencia cardiaca y la aterosclerosis.

     Es más; los resultados también mostraron que los niños, adolescentes y adultos jóvenes con diabetes tienen un riesgo hasta siete veces superior de sufrir un episodio de muerte súbita, esto es, de morir por una parada cardiorrespiratoria repentina –situación que tiene lugar en hasta un 50% de todos los decesos asociados a las enfermedades cardiovasculares–. Como indican los autores, «los jóvenes con diabetes pueden tener un riesgo incrementado de muerte súbita debido a las anomalías causadas por la enfermedad en sus vasos sanguíneos».

No olvidarse de los jóvenes

     En definitiva, y si bien el porcentaje de pacientes con diabetes es significativamente superior en la población mayor, no debe en ningún caso descuidarse el seguimiento y abordaje de los factores de riesgo cardiovascular en los jóvenes con la enfermedad. Como apunta Jesper Svane, «a la luz de nuestros resultados, el control estricto y el tratamiento efectivo de los lípidos en sangre, de la presión sanguínea y de los niveles plasmáticos de glucosa también son muy importantes en los niños y jóvenes con diabetes».

     En este contexto, debe tenerse en cuenta de que el riesgo de muerte súbita varía notablemente entre las etnias, por lo que dado que hasta un 89% de los participantes evaluados en el estudio eran blancos, quizás los resultados no resulten aplicables en todos los países –caso, por ejemplo, de Estados Unidos, con una población étnicamente más diversa.

     Sea como fuere, concluye Jesper Svane, «nuestro trabajo destaca la importancia de la monitorización temprana y continua del riesgo cardiovascular en los niños y jóvenes con diabetes. Los médicos deben ser conscientes de que incluso los pacientes jóvenes con diabetes tienen un riesgo elevado de mortalidad, principalmente por un incremento de la probabilidad de sufrir un episodio de muerte súbita».

 

 

La Agencia Americana del Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado dulaglutida, comercializado por Lilly con el nombre de 'Trulicity', como adyuvante de la dieta y el ejercicio para mejorar el control glucémico en adultos con diabetes II.

No obstante, no está recomendado como tratamiento de primera línea para pacientes no controlados adecuadamente con dieta y ejercicio. Asimismo, no se ha estudiado en pacientes con antecedentes de pancreatitis y se deben considerar otros tratamientos antidiabéticos para los pacientes con antecedentes de pancreatitis.

Del mismo modo, no está indicado para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo I o la cetoacidosis diabética, y no es un sustituto de la insulina y no ha sido estudiado en combinación con insulina basal. Además, 'Trulicity' no se ha estudiado en pacientes con enfermedad gastrointestinal grave, incluyendo gastroparesia grave, y no está indicado para los pacientes con enfermedad gastrointestinal grave preexistente.

Lilly planea poner a disposición de los pacientes las plumas de dosis única 'Trulicity' 0,75 miligramos y 1,5 miligramos para adultos en Estados Unidos a finales de este año. Esta aprobación supone la primera para 'Trulicity' en todo el mundo. También se ha presentado ante la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) y a otros organismos reguladores.

"Estamos muy satisfechos con la aprobación de 'Trulicity'. Lilly cuenta ahora con opciones terapéuticas en distintas clases de medicamentos para la diabetes: orales, GLPs e insulinas. Este fármaco ayudará al recimiento de la clase de agonistas de receptores de GLP-1 como una nueva opción para los adultos con diabetes tipo 2", ha comentado el presidente de Lilly Diabetes, Enrique Conterno.

CUADRO DE ADVERTENCIA

Ahora bien, las especificaciones de 'Trulicity' contienen un cuadro de advertencia en relación con un mayor riesgo de tumores tiroideos de células C en base a estudios realizados en ratas. En ellas, dulaglutida causó un aumento de la incidencia de tumores de células C tiroideas (adenomas y carcinomas), en relación con la dosis y duración del tratamiento tras la exposición al fármaco durante toda su vida.

Se desconoce si 'Trulicity' causa tumores tiroideos de células C, incluyendo carcinoma medular de tiroides (CMT) en seres humanos, ya que la relevancia en humanos de los datos previos no se ha podido determinar a partir de estudios clínicos o no clínicos.

Está contraindicado en pacientes con antecedentes familiares o personales de CMT y en pacientes con neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN 2). La monitorización de la calcitonina sérica o mediante ecografías tiroideas tiene un valor incierto en pacientes tratados con este fármaco.

La solicitud de aprobación para este producto biológico a la FDA se basó en una serie de estudios de 'Trulicity' en los que se utilizó solo o en combinación con medicamentos comúnmente prescritos para la diabetes, incluyendo metformina, pioglitazona, glimepirida e insulina lispro. Estos estudios incluyeron cinco grandes ensayos clínicos Fase 3 del programa de desarrollo clínico "Evaluación de Administración Semanal de LY2189265 en Diabetes". Su eficacia fue comparada con cuatro medicamentos para la diabetes tipo 2 de uso común: metformina, 'Januvia', 'Byetta' y 'Lantus'.

Se presenta en una pluma de dosis única que no requiere mezclas, cálculos o manipulación de la aguja, y se administra una vez a la semana, a cualquier hora del día, independientemente de las comidas, y se debe inyectar por vía subcutánea en el abdomen, muslo o parte superior del brazo. La dosis inicial recomendada es de 0,75 miligramos, que se puede aumentar a una dosis de 1,5 miligramos para los pacientes que necesiten un control adicional del azúcar en sangre.

"La diabetes tipo 2 es una enfermedad progresiva, y muchos pacientes no han alcanzado sus objetivos de tratamiento. 'Trulicity' es una nueva opción inyectable no insulínica que fue diseñada teniendo en cuenta al paciente. Estará disponible en una pluma de administración semanal y no requiere mezclas, cálculos ni manipulación de la aguja", ha zanjado el vicepresidente médico de Lilly Diabetes, David Kendall.

 

 

Imagen por inmunofluorescencia de una muestra de islote pancreático humano tratada con artemisina 

 

La artemisina induce que las células alfa de los islotes pancreáticos se transformen en células beta productoras de insulina

La diabetes tipo 1 es una enfermedad crónica causada por la destrucción por el propio sistema inmune de las células beta de los islotes pancreáticos, esto es, de las células responsables de la producción de insulina. En consecuencia, y dado la insulina es la hormona responsable de que las células capten la glucosa de la sangre para producir energía, el torrente sanguíneo acaba portando un exceso de glucosa, lo que acaba provocando daños en múltiples órganos del cuerpo. Por tanto, la clave para curar la enfermedad parece estar en lograr que el organismo ‘fabrique’ más células productoras de insulina. Un objetivo perseguido por infinidad de investigaciones desarrolladas en los últimos años, principalmente centradas en la creación de células beta pancreáticas a partir de células madre. Sin embargo, y como muestra un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Centro de Investigación de Medicina Molecular de la Academia Austríaca de Ciencias en Viena (Austria), es posible que ya contemos un medicamento para producir las ansiadas células productoras de insulina: la artemisina, utilizada desde hace décadas para tratar la malaria –o ‘paludismo’.

Como explica Stefan Kubicek, director de esta investigación publicada en la revista «Cell», «en nuestro trabajo hemos demostrado que la artemisina cambia el programa epigenético de las células alfa productoras de glucagón e induce alteraciones muy profundas en su función bioquímica».

De la ‘alfa’ a la ‘beta’

Los islotes pancreáticos –o islotes de Langerhans– constituyen el centro de operaciones del organismo para la regulación de los niveles de glucosa en sangre. Y para ello, contienen al menos cinco tipos de células especializadas entre las que destacan las células beta –productoras de insulina– y las células alfa –productoras de glucagón, hormona con un efecto contrario al de la insulina, es decir, que eleva los niveles de glucosa en sangre–. Sin embargo, la cantidad de células alfa y beta en los islotes es flexible, y estudios previos han demostrado que las células alfa pueden transformarse en beta cuando la pérdida de estas últimas es excesiva. Y exactamente, ¿cómo se lleva a cabo esta transformación? Pues parece que hay un gen denominado ‘Arx’ que se encuentra en el meollo de todo este cambio.

Como refiere Stefan Kubicek, «‘Arx’ regula muchos genes cruciales para el funcionamiento de las células alfa. Y como muestra nuestro estudio, la inactivación de ‘Arx’ da lugar a la transformación de células alfa en células beta».

La artemisina y su mecanismo de acción pueden suponer la base de una terapia completamente nueva para la diabetes tipo 1Stefan Kubicek

Concretamente, los autores emplearon un modelo animal –ratones– al que manipularon genéticamente para eliminar el gen ‘Arx’. Y lo que vieron es que la ausencia del gen provocó que muchas células alfa se convirtieran en beta. Pero, ¿no podría ser que esta transformación requiera además de otros factores, caso de la liberación de señales por otras células del páncreas o de cualquier otro órgano? Pues no. Los autores también desarrollaron cultivos especiales de células alfa y de células beta totalmente aisladas de su entorno fisiológico. Y una vez más, vieron que la pérdida de ‘Arx’ era totalmente suficiente para inducir la transformación.

El siguiente paso fue utilizar los cultivos de células alfa y beta y ‘bombardearlos’ con múltiples fármacos para ver si alguno provocaba la ansiada transformación. Y de acuerdo con los resultados, el antipalúdico artemisina provoca el mismo efecto que la pérdida de ‘Arx’.

Los autores analizaron en profundidad el mecanismo molecular de la artemisina para convertir a las alfa en beta, y lo que vieron es que el fármaco se une a una proteína llamada ‘gefirina’ que activa los receptores de ácido γ-aminobutírico (GABA), responsables de la activación e inhibición de múltiples señales celulares. El resultado final es que se producen una serie de reacciones que dan lugar a la producción de insulina. De hecho, un segundo estudio publicado en el mismo número de la revista por Patrick Collombat, también co-autor de la presente investigación, muestra que la inyección de GABA en modelos animales –ratones– también induce la transformación de células alfa en beta.

Peces, roedores y humanos

Finalmente, los investigadores administraron artemisina en distintos modelos animales vivos –peces cebra, ratones y ratas– con diabetes tipo 1 para ver si su efecto no se limitaba a los cultivos celulares en placas de laboratorio. Y, efectivamente, pudieron constatar que en todos estos animales se produjo un aumento de la masa de células beta y una mejora del control de los niveles de glucosa en sangre.

Obviamente, el objetivo no es curar a los animales con diabetes, sino a los seres humanos. Pero dado que las dianas moleculares de la artemisina en los peces y roedores son muy similares a las de los humanos, puede esperarse que su efecto ‘transformador’ también tenga lugar en los pacientes con diabetes. Sin embargo, aún habrá que esperar.

Como concluye Stefan Kubicek, «lógicamente, tenemos que evaluar el efecto a largo plazo de la artemisina. Además, la capacidad regenerativa de las células alfa humanas es todavía desconocida. Y a ello se aúna que las nuevas células beta deben ser protegidas del sistema inmune. Sea como fuere, tenemos una gran confianza en que el descubrimiento de la artemisina y su mecanismo de acción puede suponer la base de una terapia completamente nueva para la diabetes tipo 1».

 

Sobre nosotros

La Asociación de Diabéticos de Zamora (ADIZA) es una agrupación sin ánimo de lucro, encaminada a llegar a todos los diabéticos, principalmente de la provincia de Zamora.

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