Hola a todos nuestros Socios:

Desde la Junta Directiva de ADIZA:

Les queremos informar que a partir del próximo día 5 de Octubre de 2019 (Sábado), comenzaremos las caminatas que fueron implantadas e implementadas desde 2017, se continuaron en 2018 y por supuesto volveremos a supervisar, gestionar y dirigir en 2019/2020 desde la Junta Directiva.

Dichas caminatas están diseñadas para niños y adultos diabéticos Tipo I y Tipo II.

Serán supervisadas desde la Asociación con todo el respaldo, apoyo, asesoramiento y, desde luego, todo tipo de colaboración, de los Servicios de Pediatría y Endocrinología del Complejo Hospitalario de Zamora.

Aquellos Socios interesados, ROGAMOS que acudan a  las oficinas de ADIZA, donde, gustosamente, serán informados con todo tipo de detalle.

Caminaremos siempre con nuestro lema: «hoy también hago caminata aunque haga bueno».

Seremos como los años anteriores: «CAMINANTES AZULES».

Junta Directiva

La diabetes aumenta hasta ocho veces el riesgo de mortalidad cardiovascular en los jóvenes

Los niños, adolescentes y adultos jóvenes con diabetes presentan un riesgo hasta siete veces superior de sufrir un episodio de muerte súbita que sus homónimos sanos

La diabetes es una enfermedad causada por la incapacidad del organismo de producir insulina –diabetes tipo 1– o de utilizar esta hormona de una forma adecuada –diabetes tipo 2–, lo que provoca que la sangre porte un exceso de glucosa que, a la larga, acaba dañando múltiples órganos de todo el cuerpo. El resultado es que los afectados –más de 422 millones de personas en todo el planeta según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)– tienen un mayor riesgo de desarrollo de numerosas enfermedades, caso muy especialmente de las cardiovasculares. De hecho, un estudio llevado a cabo por investigadores del Rigshospitalet de Copenhague (Dinamarca) muestra que los niños, adolescentes y adultos jóvenes con diabetes presentan un riesgo hasta ocho veces mayor de morir por una patología cardiovascular que la población ‘sana’ de su misma edad. Pero, ¿a qué obedece este riesgo desproporcionado? Pues a la mayor probabilidad de fallecer por un episodio de muerte súbita, hasta siete veces superior en caso de padecer diabetes.

Como explica Jesper Svane, director de esta investigación presentada en el marco de las Sesiones Científicas 2017 de la Asociación Americana del Corazón (AHA) que se  celebraron en Los Ángeles  si bien hemos avanzado mucho para ayudar a los pacientes a controlar su diabetes tipo 1 y tipo 2, la enfermedad aún se encuentra asociada a un mayor riesgo de muerte, especialmente en la población joven

Parada cardiorrespiratoria

Las enfermedades cardiovasculares constituyen una de las principales complicaciones de la diabetes, hasta el punto de que suponen la primera causa de deceso entre las personas afectadas por esta enfermedad metabólica. Tal es así que la monitorización de los factores de riesgo cardiovascular, si bien necesaria en el conjunto de la población, cobra una importancia capital en el caso de los pacientes diabéticos. No en vano, infinidad de estudios han demostrado que elabordaje intensivo de estos factores tiene un beneficio muy significativo sobre la mortalidad cardiovascular asociada a la diabetes.

Para llevar a cabo el estudio, los autores analizaron los historiales médicos de todos los ciudadanos daneses que contaban con una edad entre los 1 y los 35 años en el periodo 2000-2009 y entre los 36 y los 49 años en el periodo 2007-2009. Y lo que vieron es que, del total de 14.294 muertes registradas durante estos 10 años, 669 –esto es, el 5% del total– correspondieron a pacientes diagnosticados de diabetes –471 personas con diabetes tipo 2 y 198 con diabetes tipo 1.

Los jóvenes con diabetes tienen un riesgo elevado de mortalidad, principalmente por un incremento de la probabilidad de sufrir un episodio de muerte súbita

Lógicamente, no todos los decesos tuvieron una causa cardiovascular, por lo que los autores revisaron los certificados de defunción y los resultados de las autopsias para establecer cuántas muertes fueron provocadas por una enfermedad cardiovascular. Y de acuerdo con los resultados, las personas con diabetes y edades entre los 1 y los 49 años tuvieron una probabilidad hasta ocho veces mayor que sus homónimos sanos de fallecer por una patología cardiovascular, caso de la insuficiencia cardiaca y la aterosclerosis.

Es más; los resultados también mostraron que los niños, adolescentes y adultos jóvenes con diabetes tienen un riesgo hasta siete veces superior de sufrir un episodio de muerte súbita, esto es, de morir por una parada cardiorrespiratoria repentina –situación que tiene lugar en hasta un 50% de todos los decesos asociados a las enfermedades cardiovasculares–. Como indican los autores, «los jóvenes con diabetes pueden tener un riesgo incrementado de muerte súbita debido a las anomalías causadas por la enfermedad en sus vasos sanguíneos».

No olvidarse de los jóvenes

En definitiva, y si bien el porcentaje de pacientes con diabetes es significativamente superior en la población mayor, no debe en ningún caso descuidarse el seguimiento y abordaje de los factores de riesgo cardiovascular en los jóvenes con la enfermedad. Como apunta Jesper Svane, «a la luz de nuestros resultados, el control estricto y el tratamiento efectivo de los lípidos en sangre, de la presión sanguínea y de los niveles plasmáticos de glucosa también son muy importantes en los niños y jóvenes con diabetes».

En este contexto, debe tenerse en cuenta de que el riesgo de muerte súbita varía notablemente entre las etnias, por lo que dado que hasta un 89% de los participantes evaluados en el estudio eran blancos, quizás los resultados no resulten aplicables en todos los países –caso, por ejemplo, de Estados Unidos, con una población étnicamente más diversa.

Sea como fuere, concluye Jesper Svane, «nuestro trabajo destaca la importancia de la monitorización temprana y continua del riesgo cardiovascular en los niños y jóvenes con diabetes. Los médicos deben ser conscientes de que incluso los pacientes jóvenes con diabetes tienen un riesgo elevado de mortalidad, principalmente por un incremento de la probabilidad de sufrir un episodio de muerte súbita».

 

Autor original: Jesper Svane

Desarrollado un fármaco capaz de frenar la progresión de la retinopatía diabética

La diabetes es una enfermedad ocasionada por la incapacidad del organismo para producir –diabetes tipo 1– o utilizar correctamente –diabetes tipo 2– la insulina, esto es, la hormona responsable de que las células capten la glucosa de la sangre para producir energía. En consecuencia, el torrente circulatorio porta un exceso de glucosa, lo que a la larga acaba provocando lesiones en numerosos órganos del cuerpo. Leer más

Diabetes y embarazo

La diabetes puede afectar la vida de la mujer en cualquier momento, pero en cada edad se presentan diferentes dificultades y riesgo. Las mujeres con diabetes en edad reproductiva se encuentran en una situación especialmente delicada, pues las alteraciones de la salud de la madre pueden afectar a la de los hijos.

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El antipalúdico artemisina aumenta la producción de insulina y podría curar la diabetes tipo 1

La artemisina induce que las células alfa de los islotes pancreáticos se transformen en células beta productoras de insulina

La diabetes tipo 1 es una enfermedad crónica causada por la destrucción por el propio sistema inmune de las células beta de los islotes pancreáticos, esto es, de las células responsables de la producción de insulina. En consecuencia, y dado la insulina es la hormona responsable de que las células capten la glucosa de la sangre para producir energía, el torrente sanguíneo acaba portando un exceso de glucosa, lo que acaba provocando daños en múltiples órganos del cuerpo. Leer más

La FDA aprueba 'Truliciy' (Lilly) como adyuvante de la dieta en diabetes tipo II

La Agencia Americana del Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado dulaglutida, comercializado por Lilly con el nombre de ‘Trulicity’, como adyuvante de la dieta y el ejercicio para mejorar el control glucémico en adultos con diabetes II. Leer más

Hallado cómo evitar la destrucción de células Beta

La diabetes tipo 1 es una enfermedad crónica causada por la destrucción por el propio sistema inmunitario del paciente de las células responsables de la producción de insulina –las consabidas células beta de los islotes pancreáticos–. En consecuencia, y dado que esta insulina es la hormona responsable de que las células capten la glucosa de la sangre para producir energía, el torrente sanguíneo acaba portando un exceso de glucosa, lo que acaba provocando daños en múltiples órganos del cuerpo. El resultado es que, a pesar de los avances logrados en el tratamiento de la enfermedad, los pacientes siguen teniendo una esperanza de vida notablemente inferior –hasta 12,2 años menos– que la de la población general. Y en este contexto, investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) parecen haber encontrado una proteína clave que desencadena que el sistema inmune ataque y destruya a las células productoras de insulina, lo que abre la puerta al desarrollo de nuevas terapias para hacer frente a esta devastadora enfermedad

Como explica Steinunn Baekkeskov, directora de esta investigación publicada en la revista «Diabetes», «el ataque por el sistema inmune en la diabetes tipo 1 podría estar desencadenado por proteínas liberadas por el propio páncreas, así como por el empaquetamiento que presentan estas proteínas. Un hallazgo que podría tener implicaciones muy significativas para el diseño de nuevas estrategias terapéuticas».

Señales de autodestrucción

El estudio, llevado a cabo tanto con cultivos celulares humanos como con un modelo animal –ratas– de diabetes tipo 1, demuestra que las células beta de los islotes pancreáticos son responsables de la liberación de tres proteínas que se encuentran directamente asociadas a la aparición de la diabetes tipo 1. De hecho, estas tres proteínas ya son utilizadas a día de hoy por los médicos para, una vez constatada su presencia, diagnosticar la enfermedad. Lo que no se sabía es que eran liberadas por las propias células del páncreas.

Pero, exactamente, ¿cuál es la relación entre estas proteínas y la diabetes tipo 1? Pues simple y llanamente, activan al sistema inmune para que ataquen a las células que las han liberado. Sin embargo, no se trata solo de su presencia. También es muy importante su ‘presentación’: las proteínas deben ser liberadas dentro de unas pequeñas vesículas denominadas ‘exosomas’ que expulsan las células para comunicarse con sus vecinas –si bien también es posible que lo hagan para deshacerse de proteínas innecesarias.

Es decir, estos exosomas con las proteínas ‘empaquetadas’ actuarían como una señal que utilizarían las células beta para convertirse en objetivo del sistema inmune. O dicho de otra manera, para autodestruirse.

Concretamente, y según muestra el nuevo estudio, la secuencia sería la siguiente: en primer lugar, y en situaciones de estrés, las células productoras de insulina liberan una gran cantidad de exosomas, en cuyas membranas se encuentran las proteínas que activan el sistema inmunitario; y en segundo lugar, y tras detectar la presencia de estas proteínas ‘proinflamatorias’ en los exosomas, las células inmunes atacan y destruyen su fuente, privando así al organismo de toda producción de insulina. El resultado, el desarrollo de diabetes tipo 1.

Prevenir el ataque

El siguiente paso será desarrollar exosomas similares a los producidos por las células beta, pero con una salvedad: en lugar de presentar estas proteínas proinflamatorias, contendrán moléculas sintéticas que inhiban la acción del sistema inmune.

Como concluyen los autores, «esperamos que nuestros resultados conducirán a nuevas direcciones en el desarrollo de tratamientos más efectivos. Estas moléculas sintéticas serían captadas por las células inmunes del paciente y evitarían el ataque sobre las células beta».

 

 

Fuente de información: Diario ABC

Autor original: Dra. Steinunn Baekkeskov

Estudios para evitar las inyecciones diarias de insulina

Trabajan en una fórmula que evita las inyecciones diarias de insulina

El proyecto ‘Circuitos celulares sintéticos encapsulados para restablecer control glucémico en diabetes mellitus tipo 1′, realizado en conjunto entre investigadores de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, el Hospital Sant Joan de Déu y la Universidad Pompeu Fabra (España), apunta a mejorar la vida de los pacientes que sufren de diabetes. Leer más

Nueva tecnología para la diabetes tipo 1

Unos monitores del azúcar en la sangre de alta tecnología podrían ayudar a las personas con diabetes tipo 1

Un par de estudios encontraron que los pacientes que reciben inyecciones de insulina tenían unos mejores niveles con los dispositivos. Leer más

El precio de la insulina se triplica en solo una década

Los estadounidenses con diabetes que necesitan la insulina para mantener controlado su nivel de azúcar en sangre se enfrentan a una sorpresa respecto al precio: un nuevo estudio ha descubierto que el precio de la insulina se ha triplicado en solo 10 años.

Además, desde 2010, el gasto por persona en insulina en Estados Unidos fue mayor que el gasto en todos los demás medicamentos para la diabetes, según el estudio.

«El costo de la insulina ha aumentado rápidamente en los últimos años», dijo el autor principal del estudio, Philip Clarke, profesor de economía de la salud en la Universidad de Melbourne, en Australia. Clarke añadió que: «debe haber una evaluación para ver si este aumento del precio es justificable en términos de una mejora de los resultados clínicos.»
Una razón para el aumento del precio, dijo, es un cambio de las insulinas humanas a las insulinas análogas, que cuestan más pero podrían ofrecer más beneficios. Además, los médicos son más propensos ahora a recetar insulina a las personas con diabetes tipo 2, añadió Clarke.

Los resultados del estudio aparecen en la edición del 5 de abril de la revista Journal of the American Medical Association.

La insulina es una hormona que se produce naturalmente y que es necesaria para que el cuerpo use los azúcares presentes en los alimentos como combustible. Las personas con diabetes tipo 1 no crean la suficiente insulina para sobrevivir y deben inyectarse insulina para permanecer vivas, según la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association, ADA).

En la diabetes tipo 2 (la forma más habitual de la enfermedad) las células del cuerpo se vuelven cada vez más resistentes a la insulina. Estas personas también podrían necesitar inyecciones de insulina, según la ADA.

Para realizar el estudio, Clarke y sus colaboradores trabajaron junto con investigadores de la Universidad de Michigan. Los investigadores recolectaron información sobre casi 28,000 personas tratadas por diabetes, con la intención de ver lo que los pacientes y las compañías de seguro pagaron por la insulina y otros medicamentos para la diabetes de 2002 a 2013.

Otros medicamentos incluían la metformina, sulfonilureas, glitazonas, inhibidores DPP-4, análogos de la amilina, y agonistas del receptor de GLP-1, dijeron los autores del estudio.

Durante el periodo estudiado, los costos de la insulina aumentaron de 231 dólares al año por paciente a 736 dólares. La cantidad promedio de insulina usada también aumentó, de 171 mililitros (mL) a 206 mL, según los investigadores.

Además, los investigadores hallaron que los costos por mililitro aumentaron de 4.34 dólares a 12.92 dólares durante el periodo de estudio.

En 2013, una persona con un tratamiento de insulina análoga podía esperar pagar unos 508 dólares al año en insulina. El costo anual de todos los medicamentos para la diabetes juntos fue de unos 503 dólares por persona, halló el estudio.

Dos fabricantes de insulina se preguntan si el estudio realmente localizó la procedencia del aumento de los costos.

«El ‘precio de venta’ de la insulina (normalmente en el centro de la discusión sobre el precio) no es lo que los fabricantes reciben, sino que es un punto de partida para las negociaciones con los pagadores, los mayoristas y otros implicados en el proceso de distribución», dijo en una declaración Eli Lilly & Co., un fabricante de insulina.

La declaración de Lilly afirma que el ‘precio neto’ de Humalog (su insulina más frecuentemente usada) aumentó un promedio de un 1.6 por ciento de 2010 a 2015.

Andrew Purcell, vicepresidente y jefe de la unidad de negocios de la diabetes de Sanofi, dijo que la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act) ha iniciado algunos cambios que podrían llevar a una sorpresa desagradable respecto al precio cuando los pacientes obtienen sus recetas. «Históricamente, las personas han pagado por lo general copagos de unos 30 a 50 dólares, pero con el aumento de los planes de salud con deducibles altos, el deducible promedio es más de 1,000 dólares», dijo.
Eso significa que hasta que alguien haya alcanzado ese deducible, podrían estar pagando el precio de venta de la insulina, en lugar del precio negociado por su aseguradora. Purcell dijo que sería útil si hubiera más educación sobre las opciones de seguros médicos, particularmente para las personas con enfermedades crónicas como la diabetes. Alguien con muchos gastos por enfermedades crónicas quizá no deba estar en un plan con un deducible alto, debido a los altos costos por adelantado que hay que pagar, explicó.

La Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, a menudo llamada Obamacare, fue aprobada en 2010 y la inscripción empezó a ser obligatoria en 2014.

Lilly y Sanofi tienen programas para ayudar a las personas que no pueden pagar sus medicamentos.

Clarke, el autor del estudio, dijo que algo de ayuda podría estar en camino. «La competencia podría empezar a emerger a medida que las patentes de varias insulinas análogas caduquen», dijo.

Añadió que el gobierno estadounidense también podría ser capaz de influir en los precios cuando negocia el precio de la insulina para la Parte D de Medicare.

 

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTES: Philip Clarke, professor, health economics, University of Melbourne, Australia; Andrew Purcell, vice president and head , diabetes business unit, Sanofi, Bridgewater, N.J.; April 4, 2016, statement, Eli Lilly & Co., Indianapolis, Ind.; April 5, 2016, Journal of the American Medical Association